BAHÍA DE ÍTACA/HAWA by Diego Armario/ antonio regalado
“Hawa es un viaje al corazón de una mujer valiente en un país donde la vida no vale nada”.
“Yo escribo para no tener que ir al siquiatra; en Hawa quería rendir un homenaje al CNI, al Ejército español y a España por estar allí, ayudando al pueblo maliense, muy castigado por el terrorismo de Al Qaeda”.
“Cada vez estoy más convencido de que África es el futuro porque Occidente está perdiendo sus valores y sus raíces griegas, romanas y de la Iglesia Católica”.
“Construyo mis novelas sobre un personaje central –un ser real- y utilizo cuatro elementos esenciales: el sexo, el amor, el odio y la venganza”.
1. LA ENTREVISTA
Diego Armario nos presenta su última novela sobre el terrorismo de Al Qaeda del Magreb situada en Mali.
“HAWA”
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Pasión por África
Por ANTONIO REGALADO
Los nuevos luminosos QLED 8K de la Plaza de Callao en Madrid reflejaban, en la mitad de la tarde bajo un sol sin piedad, la potente imagen de una joven negra, escandalosamente joven y bella, llamada HAWA. Sus inmensos ojos color miel, sus labios carnosos y su amplia sonrisa de dientes muy blancos, invitaban al viandante a detenerse. ¿Un reclamo publicitario más de NETFLIX? No.
Se trataba de la última novela del escritor Diego Armario, una narración que te deja sin aliento y que cautiva al lector. “Necesitaba reconciliarme con mi tierra porque yo nací en África y ésta era otra forma de volver a casa, ahora que el continente despierta y no se resigna a la injusticia del colonialismo y del terrorismo islamista”, explica a BAHÍA DE ÍTACA
El enemigo común
El novelista nos recibe en su buhardilla de trabajo donde un antiguo ventilador vintage, como los de la oficina del detective Humphrey Bogart, nos protege de los 33 grados que se respiran en su calle de Majadahonda (Madrid) en el primer día del verano. Atrás quedan 98 días de confinamiento por el Covid-19 y 13.000 muertos que no encuentran ubicación. Pero centrémonos en un gran libro para este verano tan diferente.
- ¿Por qué HAWA y por qué Mali?
-“Buscaba un personaje bueno y decente para un relato en el que había demasiada gente mala, por no decir demasiados malvados e “hijos de…” Así nace Hawa. Es el contrapunto a tipos desalmados como el español López Astudillo o el argentino Mediavilla aunque los más miserables son siempre los terroristas que ejecutan a inocentes en nombre de su religión.
Hawa es el viaje al corazón de una mujer valiente y comprometida que incluso en una sociedad como la maliense se siente libre. Y ¿por qué en Mali? Porque padece un terrorismo islamista sangriento, porque está en un cruce de caminos donde las mafias trafican con todo y con todos para que Europa pague el mejor precio por las drogas y la trata de seres humanos. Y, en cierto modo, es un homenaje también a España porque está allí, con el CNI y con su Ejercito defendiendo a este pueblo que necesita protección y formación”.
Quiero creer que para escribir esta ficción –se lee como una crónica real- habrá tenido que romper prejuicios en buena parte por desconocimiento, puesto que Mali es un país de influencia francesa.
-“Los seres humanos sienten igual en todo el orbe la represión, el dolor, el miedo, la compasión, la solidaridad, la injusticia. Incluso el amor y el odio. Y reaccionan conjuntamente contra el fenómeno más criminal de nuestra era: el terrorismo islámico He viajado por el Magreb, por el África subsahariana, por Costa de Marfil, por Nigeria, por Guinea Ecuatorial y por Zimbabue. Y he llegado a una conclusión: el futuro está en el continente negro. África ha estado demasiados siglos sometida a la injusticia del colonialismo y Occidente, especialmente nuestra UE, está perdiendo los valores emanados de Grecia, Roma y la Iglesia católica”.
Protagonista real
Después de leer Hawa colijo, -corríjame si me equivoco-, que los personajes viven situaciones extremas y se transforman en la lucha contra el terrorismo porque el dolor colectivo une a todos. “Me gusta entrecruzar pasiones en las orillas de la vida y de la muerte, diseñar un espacio entre el amor y el odio, entre la solidaridad y la sed de venganza construyendo un sólido muro frente a la injusticia de todos los terrorismos que únicamente buscan socializar el sufrimiento.
Construyo el andamiaje de mis novelas buscando un personaje potente con suficiente fuerza para liderar el proceso de creación. Lo dejo andar alrededor de la idea central y lo doto de unas virtudes o defectos reales que justifiquen su comportamiento. Puedo asegurar que Lopez Astudillo, existe. Eso es lo que da credibilidad al personaje. A veces, algunas veces, debo de confesarle que los personajes secundarios se me escapan exigiendo más protagonismo; eso me obliga a recomponer el escenario para no minar el papel de los actores principales”.
Los componentes nobles
He observado en sus últimas entregas que existen cuatro elementos comunes: el sexo, el amor, la violencia y la venganza. ¿Por qué?
-“Tiene razón; el sexo es una pasión profundamente humana y la venganza también; junto al amor y a la violencia forman parte de la personalidad de mi otro yo. Cuando se mezclan producen fórmulas muy explosivas. Y mi misión como narrador es cabrear a la gente, despertarla, no dejarla indiferente. La vida no puede gozarse mirando para otro lado”.
Los ingredientes son muy cinematográficos; sus descripciones potentes, sus escenas se visualizan plano a plano. Volviendo a Hawa, la protagonista, sorprende que una mujer tan joven se comporte de manera tan madura en un país como Mali: “Ella es universitaria, bella y se siente libre. Por eso actúa de una forma tan poco convencional con su entorno.
Siempre hay una injusticia que debe ser vengada para que no quede impune. Hawa, desde su experiencia, ha visto en primer plano los estragos del terrorismo de Al Qaeda, se ha convertido al catolicismo y eso le hace ver las cosas de otra manera; sin egoísmos, con entrega a su país y a su gente. Ante las masacres no se puede ser indiferente. Se ha escrito que usted estaba enamorado del personaje central. . “Es cierto; a veces el autor se enamora de los personajes y en este caso con motivo: también Hawa inspira pasiones; el sexo en su caso –es una mujer deseable-, forma parte de la naturalidad, es otra manera de libertad.
La juventud maliense tiene un sentido de la provisionalidad de la vida y por eso vive y muere tan deprisa”.Una oportunidad para vivir mejorA lo largo y ancho de la obra se respira un ambiente extraño, exótico, con el francés como lengua vehicular. Ha creado usted una atmósfera muy tradicional y colorista: “He intentado que la fe y la creencia en la democracia y en la vida, sirvan para trenzar una cadena de solidaridad con eslabones compartidos que no se pueda romper.
Reitero que el terrorismo islámico es el mayor enemigo de nuestro tiempo. Y me alegra que España, como decía al principio, esté presente en Mali. En las calles que recorro se escuchan los ecos de un pueblo noble, que vive dignamente su pobreza. Los malienses reivindican su propia cultura, no se consideran superiores a ningún extranjero, son respetuosos y solo desean una cosa: más oportunidades para vivir en su hábitat sin tener que emigrar. Se la merecen”.
En alguna de las presentaciones de Hawa, usted ha subrayado que todo lo que hizo antes de dedicarse a la literatura forma parte de un pasado del que no reniega pero que tampoco siente ningún deseo de regresar a él. “No se puede dejar de ser periodista pero sí se puede contar la realidad de otra forma posiblemente más honesta aunque lleve en sus líneas trazos de ficción. Muchos de los grandes literatos – García Márquez o Blasco Ibáñez, por ejemplo - fueron periodistas.
Yo cada día leo la prensa, escribo a veces un artículo de opinión y después me sumerjo en la literatura. Luego, el entrevistado, se toma un respiro y le dice al entrevistador: “Yo escribo novelas porque necesito contar historias y casi nunca hablo de mi propia vida. No soy como otros escritores que cuentan sus traumas de juventud y sus frustraciones y, en vez de ir al psiquiatra escriben novelas para ahorrarse la minuta del loquero”
Finalmente, señor Armario, creí que me iba a encontrar aquí arriba a su perro. “Hace un tiempo que falleció y lo sigo recordando. Murió de viejo y fue un buen compañero. Le diré un secreto: aunque mi familia es la que le cuidaba y le sacaba a pasear, cuando yo entraba por la puerta, me saludaba y se sentaba a mi lado. Aquí mismo en este despacho de trabajo hemos pasado mucha horas juntos. Habíamos adoptado seis perros hasta ahora. Y el séptimo, lo está adiestrando ya mi hija Natalia; se llama Groucho. Como Marx: Groucho Marx. Será el confidente de mi próxima novela…”
Han sido dos horas hablando apasionadamente de África, con Diego Armario que acaba de saldar una cuenta pendiente con su propio pasado. Tetuán sigue vivo. Y África, despierta. Hawa estaría orgullosa de que Mali de ahora en adelante mire al futuro sin miedo. En paz y en libertad.
2. CRITICA LITERARIA
“Inicié la lectura de Hawa un fin de semana. No pude parar. Me la bebí de un sorbo. Enamora. La novela de Diego Armario es trepidante. Y no da tregua al lector. La vives, la sientes, la sufres. Y la disfrutas. Todo a la vez”.
“Hawa es un viaje directo y sin escalas al corazón de una mujer valiente, comprometida con su pueblo y con su tiempo”. “La novela es un viaje a la esperanza y a la reconciliación más allá del color de la piel, de la religión, del idioma, del calor y del polvo de la sabana maliense”
Título: HAWAAutor
Autoe: Diego Armario
Ediciones Docuso
460 páginas, 18 Euros
En la antesala del infierno
HAWA está construía con todos los materiales nobles de las novelas de espionaje: acción, intriga, fanatismo, amor, sexo, poder, corrupción, riesgo, traición, villanía, heroísmo y venganza. En suma, una historia de pasión y muerte escrita en Mali, un país situado en la mitad de la nada.
Después del hundimiento del bloque soviético en noviembre de 1989 y del fin de la guerra fría, los atentados del 11-S en Nueva York y del 11 en MADRID, marcaron la nueva etapa del terror transfronterizo.
Las técnicas de David John Moore, más conocido por el seudónimo de John Le Carré y las de Frederick Forsyth, maestros del espionaje durante la Guerra Fría se han quedado obsoletas. Las TIC y la cibererseguridad son las nuevas armas de acceso a la información sensible. Diego Armario ha hablado con los expertos y escribe una novela que podía trasladarse a cualquier país de religión musulmana.
La tramaMali, sin salida al mar, es un país pobre y vulnerable; un escenario idóneo para que las mafias del Sahel intenten desde 2012 imponer sus negocios de tráfico de personas, de drogas, de oro y de servicios de sometimiento al ISIS, solos o en compañía de otros pueblos como los tuaregs.
El relato de Hawa resulta tan verosímil que no parece una novela de ficción sino una crónica de la realidad cotidiana. Juan López Astudillo, (JLA) es un funcionario retirado, resentido en su vida personal y en su militancia comunista, al ver cómo todos sus camaradas de generación se han reconvertido en socialdemócratas para superar la contradicción de hacerse ricos con el PSOE y con el PP durante la Transición.
Por ello, decide abandonar España e irse a vivir a Bamako, donde su único hijo trabaja como cooperante de una ONG que ayuda a niños con problemas. Su hastío interior le carcome noche y día para buscar una salida urgente: “prefiero morir entre negros en África, que vivir entre fascistas en España”, se repite y se maldice a sí mismo constantemente.
Esa cultura del rencor al postfranquismo, -para López Astudillo todos los españoles somos fascistas-, desgraciadamente aún pervive tras cuatro décadas de democracia en libertad. Nuestro hombre, sigue respirando desencanto por su herida personal al ser abandonado por su mujer, una dama otoñal de buen ver que se la pega con un cura.
Al llegar a Bomako, la capital de la República subsahariana, confirma inmediatamente que su huida no sirve de nada. Su vástago vive con una maliense negra, se ha integrado en el paisaje y en las costumbres, apenas le reconoce y él siente de repente un racismo inexplicable.
Es un solitario recalcitrante. Y es que cuando uno no es feliz con lo que se tiene, -JLA se siente un fracasado integral- nunca será feliz con lo que le falta. Con este pesimismo en la mochila del pasado, pide y obtiene un visado en la Embajada de Mali en Madrid, en la madrileña calle de Serrano 174. El Centro Nacional de Inteligencia (CNI), muy activo en la región, le sigue todos los pasos. Tiene el perfil idóneo.
Un agente le contacta de inmediato al llegar a la capital del antiguo imperio de Ghana para que “colabore” con personas próximas al movimiento yihadista Ansar Dine, que tras aprovecharse en el norte de Mali de los tuaregs, crean el grupo islamista para la Unidad y la Yihad en el África Occidental, un verdadero contrapoder al Ejército y al Estado. La alternativa es sencilla: cancelación de la visa y regreso a España en el primer avión disponible.
Ante esa realidad, nuestro hombre acepta el encargo. Y pocos días después, conoce a Hawa, una joven universitaria, extraordinariamente hermosa, convertida al catolicismo, que ha decidido infiltrarse en los grupos radicales para ayudar a su Gobierno. Hawa es el alma de la novela. Ella es el punto de encuentro entre Astudillo y el tercer personaje de la obra: el empresario argentino Roberto Mediavilla, un cincuentón sin escrúpulos arruinado por el corralito y dispuesto siempre a hacer buenos negocios en países tercermundistas donde los sobornos eran su especialidad.
El CNI español sospecha del rioplatense y confía en que sus contactos con la guerrilla yihadista somalí puedan facilitarle información valiosa para neutralizar una gran acción mediática: el secuestro de un alto dignatario del Gobierno del presidente Ibrahim Boubacar Keita (IBK); un chantaje directo al Estado para exigir la excarcelación inmediata de terroristas presos. La Dirección General de Seguridad Exterior, la inteligencia francesa, colabora directamente en esa área del Sahel con el CNI y la CIA, apoyados por más de 2000 soldados. En la lucha contraterrorista islámica no sobra nadie.
He contabilizado una docena más de personajes trasversales (militares, agentes de inteligencia, nativos corruptos o víctimas de sus acciones, políticos, curas, obispos y mujeres jóvenes comprometidas) –personajes trasversales, decía, pero no secundarios-, porque todos tienen un protagonismo en la credibilidad del relato- y se ven inmersos en una historia colectiva en la que las diferencias irreconciliables, son superadas por el objetivo principal: sobrevivir al salvajismo del terror.
Una novela para sentir
Inicié la lectura de Hawa un fin de semana. No pude parar. Me la bebí de un sorbo. Enamora. La novela de Diego Armario es trepidante. Y no da tregua al lector. La vives, la sientes, la sufres. Y la disfrutas. Todo a la vez.
La novela (¿es solo una crónica contada en directo?), apasiona. No solo cuando describe a la protagonista. “Hawa tiene unos ojos grandes, una sonrisa abierta, dientes muy blancos y labios gruesos… hermosa, deseable”, sino cuando describe el dolor de seres humanos indefensos que solo quieren ganar la paz tras cada amanecer. “Ayer sonaron en mi mente gritos, disparos y el ruido de los machetazos que en el pueblo de Sobane-Kou se llevaron por delante la vida de un centenar de hombres mujeres y niños a manos de gentes sin alma que en nombre el odio, de la droga y de un Ser en el que creen y al que utilizan como coartada para justificar sus maldades, sembraron la muerte en Mali.
Hawa atrae además por el debate que abre en canal sobre el poder de las religiones y su justificación para la violencia. El pasaje descrito entre el embajador español en aquel país, ateo, y el presidente IBK, nos hace reflexionar sobre si las religiones mal entendidas engendran primero fanatismo y luego violencia indiscriminada e irracional. La respuesta es que sí. La Inquisición de la Edad Media se ha trasladado al Islán radical de nuestros días.
Viaje al corazón.
Hana es un viaje directo y sin escalas al corazón de una mujer comprometida con su pueblo y con su tiempo que ha cometido un delito imperdonable: abrazar la religión cristiana porque ha entendido que el islamismo violento no puede ser una oferta de paz y de futuro; Hawa es un recorrido sin paradas intermedias por un estado musulmán, que más allá de ser sunita o chiita, sigue anclado en la Edad Media –consiente la ablación- e impermeable al progreso de la historia.
Hawa es un reguero de pasiones donde el odio, el amor y el sexo explican capítulo a capítulo que las personas en situaciones límite no olvidan nunca su condición de seres humanos frágiles y compasivos. Hawa es un oasis de ternura en la linde entre la vida y la muerte.
La novela de Diego Armario es también un canto a la solidaridad. Cuando el enemigo es el terrorismo del coche bomba y los asesinatos con niños suicidas; el de la violencia sin sentido, entonces también entonces, -y especialmente a partir de entonces-, los actores que trabajan en todas direcciones unen fuerzas para acabar con los tiranos de la libertad.
Hawa, una mujer valiente en un país donde la vida no vale nada es imprescindible en toda lavtrama de esta novela; López Astudillo, se reconcilia con su pasado y termina siendo mejor persona de lo que habían sido. Hawa es un nuevo camino a la esperanza y a la reconciliación más allá del color de la piel, de la religión, del idioma, del calor y del polvo de la sabana del este.
Al fin y al cabo, sobrevivir al norte del Trópico de Cáncer, a orillas del Níger, es toda una aventura. Vivir, simplemente vivir allí, es la mayor aventura.No desvelo el final –lógico y encanallado- porque quiero resaltar que Hawa es un libro escrito con convicción.
3. EL ESCENARIO DE HAWA
La expansión del terrorismo islamita en territorio africano ha sido exponencial merced al apoyo económico del régimen integrista de Arabia Saudita. Boko Haram, uno de los grupos más sanguinarios, patrocina y ampara una docena de franquicias a lo largo y ancho del continente.
Objetivo: esparcir el terror por todos los medios posibles, y en todas direcciones, eso sí, siempre en nombre de Alá para justificar el exterminio de los infieles, que somos todos los que no estamos de acuerdo con su califato medieval.
Mali (o Malí) es un estado sin litoral situado en el África Occidental, al suroeste de Argelia. Se extiende por 1,2 millones de kilómetros cuadrados –más del doble que España- y su población estimada es de unos 15 millones. Su capital es Bamako, con casi 2 millones de habitantes. Limita al este con Níger, al oeste con Mauritania y Senegal y al sur con Costa de Marfil, Guinea y Burkina Faso. Regada por los generosos ríos Níger y Senegal, vive esencialmente de la agricultura y la pesca, que emplea a casi el 80 por 100 de la mano de obra.
La actual República de Mali formó parte de los imperios de Ghana, del imperio de Mali (de la que tomó el nombre) y del imperio Songhay, un cruce de caminos que ha conformado una sociedad heterogénea y multiétnica. A finales del siglo XIX Mali cayó bajo el control de Francia, que impuso un colonialismo al estilo de las potenciales europeas.
En 1959 consiguió su independencia y tras una inestabilidad política, aprobó una nueva Constitución entrando en 1991 en la órbita democrática. Atrás quedó su socialismo dependiente de Moscú durante casi tres décadas que no evitó ni sus hambrunas ni su dependencia y sumisión a militares golpistas.
Un país convulso, vulnerable, con una gente multicolor que permite la coexistencia pacífica de varias religiones aunque la mayoritaria sea el islamismo sunita. Los cristianos suman el 5 %. Si bien el idioma oficial es el francés, casi 10 millones de malienses se comunican en bambara, principal lengua vehicular. Existen más de 20 dialectos.
Las relaciones interétnicas entre los distintos pueblos gozan de buena salud cívica; aunque los tuaregs y los sonhgay mantienen tensiones ancestrales.
Tras la caída del Muro
Después del hundimiento del bloque soviético en noviembre de 1989 y del fin de la guerra fría, los atentados del 11-S en Nueva York, de la matanza del 14-M en Madrid, de las masacres de París y Niza, en Londres, en Sri-Lanka, en Ankara y en El Cairo, nació una nueva etapa del terror transfronterizo.
Bin Laden, creador de Al Qaeda y Abubaker al Bagdadi, líder del denominado Estado Islámico (ISIS en sus siglas en inglés) han sembrado de sangre medio centenar de ciudades en todo el planeta, en parte gracias al impulso de las redes sociales y a la facilidad de cooptación por Internet de jóvenes fanáticos cuyos padres emigraron a Europa hace un cuarto de siglo.
Mali no ha sido la excepción aunque allí el integrismo lleve el sello del Movimiento para la Liberación y la Yihad en África Occidental, que domina y controla buena parte de los territorios del norte, tras apoyarse en inicialmente en el pueblo tuareg.
La expansión del terrorismo islamita en territorio africano ha sido exponencial merced al apoyo económico del régimen integrista de Arabia Saudita. Boko Haram, uno de los grupos más sanguinarios, patrocina y ampara una docena de franquicias a lo largo y ancho del continente. Objetivo: esparcir el terror por todos los medios posibles, y en todas direcciones, eso sí, siempre en nombre de Alá para justificar el exterminio de los infieles, que somos todos los que no estamos de acuerdo con su califato medieval.
Una de las hazañas del potente terrorismo maliense –siguiendo los pasos de los Budas gigantes de Bamiyán (Afganistán) ha sido la de dinamitar la mayor parte de sus edificios de barro rojo, en especial en lugares tan mágicos como Tombuctú, en el noreste del país. La furia contra monumentos iconoclastas forma parte del ADN del integrismo radical por reventar el pasado, el presente y el futuro.La información es la vidaHoy los servicios de inteligencia de occidente y el Mossad israelí son el primer muro de contención para la lucha contra el yihadismo del Daesh.
Tras el derrocamiento de Muamar el Gadafi en Libia, el ISIS instaló un régimen de terror en Siria –ocho años en guerra civil-, en Turquía, en Irak y en Afganistán. Mientras, países como Yemen, Sudán, Túnez, Argelia y la propia Mali intentan sobrevivir al tráfico de personas que quieren llegar a la UE, donde las mafias se han hecho con el control de las drogas llegadas de Venezuela y Colombia, del contrabando de oro, uranio, caolín y piedras preciosas, provocando la desestabilización de gobiernos democráticos débiles e imponiendo con violencia la “sharia” a golpe de coches bomba y tiros en la nuca.
Mali, un país subsahariano en el desierto del Sáhara, con estepas y sabanas interminables, y con casi 8000 kilómetros de fronteras. No es, precisamente, el mejor lugar del mundo para vivir; por eso, al haberse convertido el terrorismo en el nuevo guardián del Muro de la Vergüenza, que expide bajo demanda los pasaportes al Mediterráneo y a la libertad, el Gobierno del presidente Ibrahim Boukabar Keita se ha visto en la necesidad de pedir asistencia a la Unión.
Francia con más de 3.000 soldados desplegados y España con 300 agentes desplegados en la base de Kulikuró, al sur de Mali, están ayudando a la formación profesional de soldados especialistas en contraterrorismo para que, al menos, la situación no se deteriore más. La información preventiva es la mejor arma para salvar vidas.
Espacio convulso
En 2018, dos comandos terrorista de Al Qaeda, intentaron destruir la guarnición, pero el Ejército español, siempre vigilante, disparó al primer convoy cargado de explosivos –murieron sus cinco ocupantes – y consiguió después neutralizar el segundo vehículo. Murieron los ocho extremistas y un civil pero se salvaron cientos de vidas en nuestra base y en los poblados adyacentes.
El Centro Nacional de Inteligencia (CNI) mantiene una célula operativa en Bamako que coordina toda la información terroristas del África Occidental. De ahí que Diego Armario, que ha manejado mucha información confidencial (política, fundamentalmente), haya dado un protagonismo especial a los espías españoles. La colaboración con los servicios secretos marroquíes y mauritanos es clave para detener también a los secuestradores profesionales que buscan el dinero fácil con la retención de los turistas y cooperantes. En este contexto, la acción de “Hawa” se desarrolla en un espacio muy convulso.
Los protagonistas comparten una geografía hostil en horizontes cercanos intentando, por encima de todo, sobrevivir.Las calles de Bamako, y sus mercados desafiando al sol; los alrededores de Kayes, los barrios de Segú y un viaje relámpago a Burkina Faso son algunos de escenarios naturales en los que un puñado de hombres, buenos y malos, luchan junto a los servicios secretos occidentales por evitar el secuestro de una alta autoridad de la Nación para chantajear al Estado con un canje de terroristas condenados por la justicia maliense.
La buena disposición del gobierno actual está resultando decisiva para reducir –que no impedir- la llegada masiva de subsaharianos a nuestras costas. Y esa mutua colaboración hay que ponerla en valor porque el terrorismo yihadista es nuestro enemigo número uno al amenazar nuestras vidas y libertades y porque hay que atacarlo en la raíz.
Una pobreza digna.
Mali es una zona muy peligroso. El oro, el algodón y la sal son tres de los productos más atractivos del país ora a exportación.
El clima extremo, las sequías pertinaces, la reforma administrativa que nunca llega, la sanidad sin medicinas ni equipos quirúrgicos suficientes, la inseguridad, la desnutrición, la higiene, la escasez de agua y el saneamiento ambiental abocan a enfermedades infecciosas y a una tasa elevada de inmunización. Y directamente, a la pobreza. Eso sí, una pobreza muy digna.
Los malienses no abandonan la alegría. La escolaridad es obligatoria y gratuita, entre los siete y los dieciséis años pero la tasa de inscripción en la escuela primaria apenas supera el 60 % de la población escolar y desciende vertiginosamente hasta el 17% en secundaria porque los padres los ponen a trabajar. La consecuencia es que en Mali, uno de cada tres ciudadanos, padecen –y nunca mejor dicho- analfabetismo.
Mantiene una tradición oral muy potente que se amplía a la música; Mali es un pueblo muy creyente –apenas hay ateos y agnósticos- y en su vestimenta usan trajes fluidos y coloridos llamados boubou. Los malienses son gente buena castigada por las duras condiciones climáticas, sin salida al mar, pero siempre abiertos a la esperanza. La mujer participa en actividades económicas, sociales y políticas y normalmente, no utiliza el burka.
Este país cubierto por la calima es un Estado laico donde se respetan los Derechos Humanos. A pesar de tantos factores en su contra y de la la peor de sus pesadillas, -el terrorismo de Al Queada-, los malinenses aman desesperadamente el fútbol, en especial el de su selección nacional. La atmósfera de Hawa, el calor y el olor de las calles de sus urbes –a África se la conoce mejor, en sus poblados y arrabales, donde la ciudad pierde su nombre- nos invita a viajar directamente a Bamako para conocer a su humilde pero orgullosa gente y los escenarios en los que cobra vida este relato de un autor en plenitud. Bienvenidos a Mali.
4. UN CREADOR EN PLENITUD
Diego Armario López (DAL), -Tetuán, 1945-, casado, dos hijos, dos nietos y un perro, es Licenciado en Periodismo y cursó cuatro años de Psicología en la Universidad Complutense de Madrid. Su abuelo, Miguel Armario Peña fue fundador del diario El Popular, de Larache durante la época del Protectorado. Es sobrino del actor Miguel Armario Bosch, que popularizó en TVE el personaje de “El tío Aquiles”.
Periodista y escritor. Medio siglo juntando palabras, desde el Diario Jaén (redactor en 1973) a RNE (redactor de Deportes 1975) pasando por la agencia PYRESA. Aunque su biografía no lo recoge, DAL fue un periodista de referencia en los comienzos de la democracia española.
En 1981 publica su primer ensayo “El Triángulo: el PSOE durante la Transición”, presentado en el Club Internacional de Prensa (CIP) nada más y nada menos que por Alfonso Guerra, vicesecretario general del Partido Socialista y luego todopoderoso vicepresidente del Gobierno con Felipe González, y por Luis Gómez Llorente, un pata negra del socialismo clásico.
Escrito en el aire
Estos padrinos de su primer libro confirman que el invitado de ATALAYAR era ya un periodista parlamentario de prestigio. En Radio Nacional de España y en Radio Exterior lo ha sido todo: redactor, cronista parlamentario, Jefe de Política Nacional, Director del Diario de América, Director de Informativo de la Cadena y Director de RNE. “Ha sido un privilegio trabajar en la Radio Pública en una época apasionante, la de ayudar a conquistar y consolidar las libertades y la democracia en unos tiempos convulsos por el terrorismo de ETA y el invlucionasmo”, confiesa a nuestra revista.
“Fue una época apasionante del periodismo escrito y radiofónico; tuvimos que cambiarlo todo, desde la forma de redactar –se jubilaron los locutores del régimen- hasta atrevernos a contar en libnertad todo lo que pasaba, sin censuras. No exagero si digo que fuimos unos pioneros por no decir unos revolucionarios”, explica mirando hacia atrás sin ira ni nostalgia.
A pesar de que el ex - presidente J.L. Rodriguez Zapatero rescindió la publicidad en RTVE hiriéndola de muerte y aplicó un ERE masivo desde 2007 que afectó a casi 4000 trabajadores de la Corporación, Diego Armario, afectado directamente, tras su regreso como director adjunto al presidente del ICO (Instituto de Crédito Oficial), aprovechó el infortunio para cambiar el periodismo activo por la literatura. “Aunque seguí siendo comentarista político en las tertulias “Escrito en el Aire” y “Los Desayunos” de RTVE”, de “Madrid Opina” en Telemadrid, en “Al día” de 13TV y en “Mas se perdió en Cuba”, de Intereconomía TV, comprendí que mi tiempo de periodista al filo de la noticia terminaba. Y se abría de par en par una nueva oportunidad: la novela”. Para entonces, había publicado ya su segundo ensayo ”El PSOE en llamas”, un encargo editorial tras el relevo de los gerifaltes socialistas (González y Guerra) que se vendió bien en los ámbitos políticos.
Pero la historia profesional de Diego Armario López quedó escrita fundamentalmente en el aire. Cientos y cientos de crónicas desde el Congreso desde el Senado y en los viajes especiales con los presidentes del gobierno a lo largo del mundo, dan fe de un gran notario de la actualidad. Los archivos de RNE guardan crónicas cortas y claras de un gran periodista radiofónico.
El reclamo de la docencia
Otra de las facetas menos conocidas de DAL ha sido su dedicación a la enseñanza. Porque no solo es un maestro del periodismo sino, además, un profesor universitario. Durante más de veinte años ha impartido clases de Periodismo Radiofónico, Redacción y Comunicación en la Universidad San Pablo CEU e Madrid. “Ha sido un trabajo muy enriquecedor porque trasladaba a mis alumnos diariamente lo que hacíamos en los Servicios Informativos de RNE. Era volcar la experiencia personal en futuros comunicadores que elaboraban al día siguiente un Diario Hablado con los mismos textos emitidos en RNE”.
A continuación no puede evitar su satisfacción como docente: “Bueno, es verdad, me enorgullece que decenas de profesionales de la prensa, la Radio y a TV ocupen hoy puestos de responsabilidad en distintos medios de alcance nacional; eran buenos alumnos y a mí me hicieron sentir como un buen profesor”. “Lástima”-precisa- “que ello me impidiera cerrar mi carrera profesional como corresponsal en el extranjero, la única experiencia que no he podido tener”.
La llamada de la literatura
Todo el mundo sabe que a sumar se aprende sumando y a escribir escribiendo aunque parezca una perogrullada. El escritor Armario López posee una virtud que apenas desvela: su constancia. Es persistente. Escribe no menos de cinco a seis horas diarias (incluidos los domingos y fiestas de guardar) y ello explica – tras su relax con el golf- que sea un hombre prolífico. Nadie mejor que el propio autor para definir telegráficamente cada una de sus novelas.
- La muerte de un Señor de Quinta “Un cacique que ejerce el derecho de pernada paga con su vida ese abuso contra las mujeres”
- La hora cero. “La reencarnación es la segunda oportunidad para quienes mueren sin saber por qué”
- Miedo a olvidar.”El drama de un enfermo de Alzheimer que sabe qué futuro le espera”.
- El club de las amantes impacientes. “Las segundas oportunidades existen entre los amantes”.
- El honor de los muertos. “Las víctimas de la dictadura de Pinochet se cobran su venganza”.
- Hawa. “Historia de una mujer valiente en Mali donde el terrorismo islámico hace que la vida no valga nada”.
Con esta precisión de neurocirujano, el escritor de Tetuán disecciona las casi 3000 páginas de ficción. El mundo en un titular. Por ello es capaz de mantener una complicidad especial con sus lectores a través de Facebook y de Instagram. Además, el escritor para no olvidase de lo fue, firma un artículo de actualidad cada día en su blog de wordpress: –“más que nada para seguir denunciando y combatiendo las imposturas políticas y las mentiras del nacionalismo y del separatismo”, aclara a BAHÍA DE ITACA.













Comentarios
Para España, África es por razones geográficas y culturales un referente necesario.
En estos últimos años, es apreciable el incremento del interés económico y comercial por los países del África Subsahariana.
Tras la recesión mundial en la economía producida por el COVID 19.
El Fondo Monetario Internacional, pronostica un decremento del 3% a nivel mundial del PIB. Pero no todas las zonas experimentarán con la misma intensidad ese decrecimiento. En el caso de África, el decremento esperado es de; - 1,6 %, frente al 5,2 de América Latina y -2,8% para Asia.
Este gobierno en el año 2019, diseñó un documento el III Plan África. España y África ; Desafío y Oportunidad. Publicado por el Ministerio de Exteriores. Unión Europea y Cooperación.
Sinopsis del Plan: III Plan África que se enmarca en la acción exterior de España y complementa las estrategias sectoriales. Este plan pretende maximizar la contribución de España a la transformación de África en un continente de oportunidades, próspero, democrático y en paz, movilizando los recursos de la sociedad española de forma cada vez más eficaz. (1)
Así es como me gustaría ver al gobierno de España siempre, en este caso es el PSOE socialdemócrata, y requiere que se le felicite por esta apuesta por la colaboración al desarrollo de este continente vecino y tan vinculado a España.
Felicidades Antonio.
(1) Cita del Documento III Plan España y África; Desafío y Oportunidad
He aprendido mucho leyendo sobre Mali. Desconocia el III PLAN de colaboración. Me consta que muchos fondos secretiraron en 2017. Suempre es buena la solidaridad con los más débiles. Un privilegio vivir en Europa. Nos merecemos un encuentro con desayuno, debate y paella. Un fuerte abrazo trinitario.